lunes, 27 de octubre de 2008

Gredos. La sierra de Gredos en pleno sistema central, ha servido durante más de cincuenta años a los Cruzados de Santa María para la formación de jóvenes. No fue el teatro de operaciones elegido en primer lugar por el P. Morales para forjar a los hombres que perseveraban. Pensó en un primer momento en Sierra Nevada, quizás por sus correrías mientras estudiaba Teología en Granada (1939-1943), y en la sierra de Albarracín, dos lugares que nunca llegaron a cuajar. Circunstancias favorables facilitaron, sin embargo, el asentamiento en la Sierra de Gredos.
 
Una de las mejores definiciones del estilo pedagógico la plasmó Abelardo en unas impresiones escritas in situ.
 
    «En Gredos la pedagogía se hace en el alma: fortaleza y suavidad, firmeza y ternura; exigencia y comprensión; iniciativa y docilidad; responsabilidad y alegría; improvisación y orden; rica personalidad y supeditación al bien común; espíritu observador y crítico, mas jamás criticista.
    Creativo, aunque no secunde el mando nuestras sugerencias.
    Siempre unidos, nunca disgregados. Pacientes siempre y con todos, y más especialmente con uno mismo.
    Abnegados en todo tiempo y lugar, sin quejas ni murmuraciones. Dándose sin reservas y aceptando todo cuanto viene y se nos da. Amor universal y negación al apegamiento particular.
    Empobrecerse para enriquecer, y enriquecerse por la donación del que se empobrece. Sufrir sonriendo y alegrar al que llora en su corazón. Reflexivos, pero no cavilosos.
    Constantes y tenaces, pero nunca tozudos. Inspirados y abiertos a la genialidad, mas contrarios al sentimentalismo y a las imaginaciones desbocadas.
    Y cerrando toda esta cadena pendiente de nuevos eslabones que la enriquezcan, autoeducarse sin caer en la autosuficiencia. En suma, un estilo de vida que supone aspirar a la más alta santidad y realizarla bajando al detalle más pequeño. Subir bajando. Arrebatar el amor de Dios por la miseria aceptada y la negligencia combatida. No cansarse nunca de estar empezando siempre» (2-6-1985).
 
Javier del Hoyo
Revista ESTAR N° 173