lunes, 26 de octubre de 2009

"Me encuentro en estos momentos…". Con estas palabras iniciaba Abelardo la grabación de "Un seglar descubre la oración". Era aquel un registro fonográfico donde contaba cómo fue su conversión, las etapas de su vida, empezando por los "recuerdos de una niñez triste"; y de cómo el Señor, a través de la Virgen, tocó su corazón por medio de una "apuesta providencial".

Una "apuesta" que fue hecha por un militante del Hogar del Empleado, quien llevaba tiempo intentando llevarlo de Ejercicios Espirituales, a un Retiro de cuatro días. La vida de Abelardo era la de un  "muchacho a la deriva", encontrándose muchas veces los fines de semana, especialmente los domingos por la tarde, llorando por una felicidad que no alcanzaba. La apuesta que le hizo aquel compañero fue: "Abelardo, si no sales de los Ejercicios conmovido, te doy mi paga extraordinaria". La fe de aquel militante fue el gatillo para que luego Abelardo tomase las riendas de su vida. Preguntémonos: ¿alguno de nosotros estaría dispuesto a apostar una gratificación o algunas bonificación especial, para que un amigo vaya de Ejercicios, con el riesgo de perderla si no sale convencido? Abelardo fue al retiro pensando ganar la apuesta, pero fue Dios la ganó robándole el corazón, llenándole de gracia.

Años más tarde, Abelardo fue invitado a dar una conferencia con motivo del Congreso Nacional del Apostolado de la Oración. Corría el mes de enero de 1969. Allí, contó su vida, impactando de tal modo sus palabras que le propusieron se realizase una grabación con su testimonio. ¡A cuántos no ha ayudado sus palabras a acercarse al Señor!

Han pasado 40 años desde ese testimonio. Inicialmente grabado en disco de vinilo, y luego en cinta casete. Y cuando lo vuelvo a escuchar me parece tan actual, porque el deseo de todos los jóvenes sigue siendo el mismo: Ser feliz, y que esa felicidad sea para siempre.

Las oraciones de Abelardo ante la imagen de la Virgen en su parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles (en el barrio de Cuatro Caminos) no han sido en vano. Él le pedía ser jugador de fútbol de primera división, y más concretamente del Real Madrid (era Socio en dicho club y jugaba en un equipo de tercera división), pero la Virgen lo puso en otro campo de juego y con más tribuna: el mundo de los jóvenes y sus corazones. Un partido de fútbol dura 90 minutos, o algo más. En un partido de fútbol puedes estar de suplente o titular, dependiendo de tus cualidades y estado físico. Pero la entrega diaria a Dios, para la salvación de las almas, especialmente jóvenes, dura más de 90 minutos, y allí todos son titulares, tanto en la acción como en la contemplación.

Merece la pena escuchar nuevamente, en silencio, esta grabación de Abelardo, y luego contemplar nuestro entorno. Donde vivimos y trabajamos. Madre, que se hagan nuevas "apuestas" por el Reino de los Cielos, porque valió la pena la que hicieron con Abelardo.

Angel Santa María R.
Lima, Perú